INJUSTICIA Y PROSTITUCION
En esta sociedad en la que ya existen ciudadanos de primera y de segunda quiero recalcar que hay una clase de tercera, las prostitutas.
El hecho más increible es el que no tengan derecho a la seguridad social ,como si se tratase de perros. En este país cuando una de estas personas enferma y no tiene un seguro privado se le deja morir.
El eterno debate entre los detractores y defensores de la regulación de la prostitución en España ha vuelto a tomar un nuevo rumbo tras conocerse hace pocos días que María Isabel Martín se ha convertido en la primera prostituta de nuestro país que ha sido dada de alta en la Seguridad Social como «camarera de alterne» (aunque aún no está contemplada esta categoría), después de que un juez y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) le reconocieran sus derechos laborales. Esta decisión ha dado pie a que los diversos protagonistas implicados en esta actividad tomen posiciones proponiendo fórmulas diferentes para un negocio que, según las estimaciones oficiales más recientes, mueve cerca de 12.000 millones de euros anuales.
Me decidí ha escribir sobre esto porque creo que todos deberiamos luchar por una dignidad para estas personas. Supongo que no nos paramos a pensa en esa situación porque todo esto para nosotros queda demasiado lejos, pero al leer noticias como esta deberíamos reflexionar sobre cual es nuestro papel en la sociedad y cómo podriamos hacer algo para ayudar a gente que sufre en la vida por conseguir un futuro mejor.

Estanislao dijo
No es cierto eso de que a una prostituta se la deja morir sino tiene un seguro privado.
En España se atiende a todo el mundo, tenga o no seguridad social. Después, si es preciso se le cobra los gastos (no siempre), pero nadie queda desatendido.
Como ejemplo de esto las inmigrantes que llegan embarazadas para aprovecharse de nuestras garantías sanitarias.
Aparte de eso, unos prostituimos nuestros cerebros en trabajos intelectuales de muchas horas y a menudo mal pagados.
Otros prostituyen sus cuerpos en trabajos físicos agotadores que tampoco reportan grandes ganancias.
Hay mujeres que protituyen su sexo, las llamadas putas, y entre ellas existen las que lo hacen porque así lo quieren. Ellas trabajan pocas horas y a menudo con buenos sueldos, aunque sin dignidad porque la hipócrita sociedad se la niega.
La prostitución no es el problema, el problema es que hay mujeres obligadas a ejercerla por mafias, macarras o droga. Si una mujer elige protituirse nada tengo en contra de ella, sí de la sociedad que la denigra.
22 Mayo 2006 | 06:38 PM